Viaje a Marruecos: Una asignatura obligatoria. (Abril 2019)

Iniciado por josealonso, Mayo 18, 2019, 22:58:39 pm

Tema anterior - Siguiente tema

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

josealonso

Mayo 18, 2019, 22:58:39 pm Ultima modificación: Septiembre 06, 2019, 17:23:51 pm por josealonso
Viaje a Marruecos: una asignatura obligatoria.
La convivencia simultánea de tres siglos.
Abril 2019

Este es el relato de nuestro viaje a Marruecos en abril de 2019. Hemos dispuesto de dos semanas con sus tres findes y lo hemos utilizado todo: desde el viernes 12 a mediodía después del trabajo hasta el domingo 28 antes del cierre de los colegios electorales.

Sin duda, la mejor época para ese viaje (aunque también para otros muchos). Era uno de nuestros destinos en mente desde hace muchos años y al final ha supuesto el tercero de nuestros grandes viajes con la Grand Canyon.

Marruecos, aunque está ahí cerca, es África y eso impone respeto y algo de miedo. Así que merecía una planificación exhaustiva, dejando poco margen a la improvisación, al menos a priori.

Leí crónicas de viajes y estudié rutas organizadas por agencias. Con todo ello planificamos un recorrido por lo más representativo, popular y turístico. Básicamente el triángulo formado por Tánger, Merzouga, Esauira, Tánger. 2500 km son el perímetro de ese triángulo y todo lo que planeamos ver y vivir debía estar en esa ruta.

Mejor sin perro. Es el primer viaje con la furgo que se queda, pero las opiniones de los viajeros se decantan por no llevarlo. Un acierto, además de los riesgos sanitarios podría haber sufrido un trauma  al ver el contraste de vida que se pega y la de sus congéneres marroquíes.

Comida y bebida para 15 días, unos 130 litros de agua potable y la documentación necesaria, a saber: seguro médico, carta verde de la furgo y pasaportes, es todo). Bueno, también tarjetas bancarias y 2000€ en billetes.



Este fue el recorrido previsto


Primer día:

En marcha a las 4 de la tarde, por delante 550 kms hasta Algeciras. Nos repartimos la conducción y sobre las 7 llamé a viajesnormandie.org para comprar los billetes del ferry, me pidieron fotos de los pasaportes y del permiso de circulación y que los tendríamos en el hostal Soriano a la hora que llegáramos.

Según lo previsto llegamos al hostal a las 10:30: dos billetes para dos adultos y una furgo GV, con fecha abierta por un año, junto con una botella de vino y un paquete de galletas con chocolate de regalo por 190€ y dirección al puerto (código QR de su tablón de anuncios con indicaciones para llegar al embarque).

Sobre las 12 de la noche partimos rumbo a Tánger Med, un moderno puerto, todavía en construcción, a unos 40 Km de Tánger Ville hacia el Mediterráneo (de ahí lo de Med) que pretende ser, si no lo es ya, el mayor del norte de África.

Cruzar el Estrecho

En el mismo barco hay una oficina cuyo funcionario marroquí registra la entrada de personas revisando y sellando el pasaporte. Y después de desembarcar y recorrer, creo que varios km. con la furgo, siguiendo un solo camino con grandes cartelones de EXIT, fuimos llegando a las cuatro o cinco colas de la aduana para el control de vehículos: te recogen el permiso de circulación y después de un rato te lo devuelven junto con un papelito que es el documento de importación temporal. Y para adentro.

Coincidimos con varios autocaravanistas españoles desde el barco y todos pasamos sin contratiempo. Pero... furgonetas con bacas cargadas con más volumen que el propio vehículo, puede que más de 10, allí apartadas por indicación de los agentes, vaciándolas totalmente, y no sólo las bacas, es que en su interior iban también hasta los topes de... parecía ropa, calzado, juguetes e infinidad de enseres usados y rotos. En días sucesivos vimos puestos callejeros vendiendo  ese tipo de mercancía, lo que tiramos aquí al contenedor.

Recorriendo unos pocos cientos de metros nos acomodamos en un parking, todavía dentro del puerto, junto con otras, digamos 20 AC. En resumen, desde la llegada a Algeciras, Ferry, aduana y parking en Marruecos, en tres horas, menos una de cambio horario, a la 1:00 ya en la cama.

josealonso

Mayo 18, 2019, 23:05:07 pm #1 Ultima modificación: Mayo 31, 2019, 17:56:03 pm por josealonso
PRIMERA PARTE


Tetuán, Chefchaouen, Volubilis

Tánger Med

Por la mañana hay que buscar cambio de moneda y tarjeta de móvil. Pues no hace falta, te buscan a ti. Nada más salir de la furgo a estirar las piernas y respirar el primer aire marroquí, te ves rodeado de vendedores de SIM y Dírham unificados. Nosotros sólo necesitamos tarjeta SIM, a ser posible (que lo fue) de Maroc Telephone con la que tuvimos muy buena cobertura en todo el país. Bueno, pues 10€ tarjeta con algunas megas y algunos minutos, directa al modem MIFI que nos funcionó desde la furgo o en la mochila a mucha mayor velocidad que el roaming gratis de Europa.

Montañas del Rif

Hacia las montañas del Rif en dirección a Tetuán. La carretera, de dos carriles por sentido, ya te sitúa en una realidad que muchos nos habían advertido: no te relajes conduciendo, puede surgir en cualquier momento unos perros cruzando, un bloque de cemento en medio de la calzada, unas grietas en el asfalto como si hubiera habido un seísmo. Son unas circunstancias a las que no cuesta muchos kms habituarte.

Y el primer contratiempo serio. Pues que Google Maps no navega. Sí te dibuja la ruta, pero ha desaparecido el botón de "iniciar", el punto azul se mueve contigo, pero no funciona como en el resto del mundo. Puede que no sea una gran tragedia, pero en ese entorno "hostil" es importante si estás habituado a que google te lleve a todas partes. Bueno, algo nos habían dicho, así que hemos tenido la oportunidad de familiarizarnos con el uso de los Mapas de Apple y MapsMe... hasta el regreso a Algeciras que hemos vuelto a google maps.

Costa de Tetuán

Recorrimos con tranquilidad la costa mediterránea hacia el sur, desde Castillejos hasta Cabo Negro, por donde se extendían muy largos paseos marítimos entre la playa y la carretera, con urbanizaciones de más o menos categoría y puertos deportivos con el mismo fin: vacaciones y ocio de gentes que se lo pueden permitir. Hasta que tomamos un desvío hacia el interior para dirigirnos a la ciudad de Tetuán.

Tetuán era la referencia que llevábamos de una ciudad donde se hablaría español, con una Medina antigua, pequeña pero muy auténtica y cuatro cosas más que visitar. Algo suave y a la medida de unos recién llegados al continente, como entrenamiento para las grandes medinas de Fez y Marrakech. Habíamos buscado un parking muy céntrico para poder hacer una visita de unas horas y el navegador y mi habilidad, claro, nos llevó hasta él. Antes de nada había que cambiar moneda, lo hicimos en un local que acababa de abrir (eran las 10 de la mañana) y desde allí mismo nos acompañaron a otra tienda donde recargar la tarjeta SIM.

Eran los primeros contactos directos con paisanos. Bien el primero, el segundo, el de la recarga pues no entendía ni una palabra de las que nosotros pronunciábamos. Le pedimos 200 DH de saldo de datos (opción #3) y nos lo cargó todo a voz (opción #2) eso no nos servía para nada, así que dinero tirado. Buscamos otra tienda de móviles y esta vez sí nos entendieron en español para cargar 10 Gb por 100 DH.

Además de este error de principio, cometí otros que hicieron que el gasto en telefonía fuera mucho mayor de los 20Gb que había calculado para  todo el viaje: Esos 10 Gb nos duraros un suspiro, y los siguientes otro. Hasta que tuve tiempo de pensar en el maldito MIFI, resulta que los dos móviles y las dos tablets lo habían tomado como la Wifi de casa y alegremente actualizaban ellos solitos sistema, apps, copias de seguridad, subían fotos y videos por duplicado o triplicado... Bueno, le dediqué un rato a modificar todos esos ajustes a los cuatro aparatos y el resultado fue un gasto de 40 Gb y me han sobrado 200 DH en llamadas que he regalado al llegar a casa. Total 60€.

Primera Medina

De camino hacia la Medina recorrimos el barrio del ensanche español de cuando el protectorado, con alguna gran avenida peatonal llena de cafés, restaurantes y tiendas de todo tipo y placitas con palmeras. Nos iban saliendo voluntarios que se ofrecían de guía para enseñarnos lo mejor de Tetuán, cuánto trabajo para dentistas habría en esta ciudad en el gremio de los guías turísticos.

Justo al lado contrario donde nos iban diciendo los guías que estaba la Medina, encontramos una calle estrecha por donde entrar. Error: no era una calle estrecha, a su escala era la gran y amplia entrada a la Medina, una ciudad medieval de callejones minúsculos y con techo de tablas o plásticos, donde encontrabas a la venta muy pequeñas cantidades de productos del huerto, gallinas, huevos y pollos pelados en el mismo local, cabezas de cabras y ovejas, otras vísceras, pescado... y también artesanía, y una curtiduría y otras tiendas de más categoría donde vendían aceite de argán y alfombras. Todo esto gracias a un paisano que se enrolló, y nos lió nos lió, y acabamos comprando ¡qué habilidad! nos enseñó la Medina un guía sin que nos enteráramos que lo era. Y también necesitaba un dentista.


Tetuán: plaza del palacio real y calles de la Medina


Chefchaouen

A poco más de una hora teníamos como destino un camping en Chaouen, donde descansar con tranquilidad con la furgo a la sombra. Primera impresión muy positiva, en especial por sentirte seguro y relajado, arropado por la compañía de decenas de AC.

La ciudad no decepciona con sus infinitos tonos azules y su pequeña Medina, muy cómoda y cuidada para los visitantes, sus selfies y sus compras de artesanía y recuerdos. Una mezquita en un monte cercano desde donde se contemplan las mejores perspectivas de Chauen y un bonito y populoso parque urbano en torno a su río con sus cascadas con puestos callejeros de artesanía amazing.

Desde el camping son diez minutos hasta el centro, acompañados de chavales que ofrecían hachis con insistencia pero sin agobiar. Recorrimos la ciudad hasta el anochecer. Y al día siguiente hasta mediodía, costaba abandonar ese lugar que nos encantó.


Chauen: sus calles y rincones


Y puestos y el monte de las mejores panorámicas


El camping, la mula porta-maletas de un hotel y los lavaderos públicos


Panorámica desde la mezquita del monte, mujer Amazigh y el parque

Volubilis

El trayecto de Chaouen a Volubilis es de unas 3 horas, que el final son cuatro si, como ocurrió, hay que ir contemplando camiones y furgonetas históricas cargadas con diez veces más el peso con el que pueden. A 20 cuesta abajo, formando colas kilométricas de vehículos algo más ligeros que íbamos adelantando al margen de la ley, solo guiados por el instinto de conductores experimentados, entre los que ya me incluyo tras unos primeros tramos de rodaje e incredulidad.

De camino a Volubilis en el amplio parking de una gasolinera, señalado como punto de descanso y pernocta por las Apps, decidimos parar para comer del frigo y descansar un rato (en general, cuando digo descansar después de comer, me refiero a una buena siesta en la cama). En pocos kms más llegamos al parking de visitantes de los restos de la ciudad romana de Volubilis, con información en inglés, francés y árabe. Pero salvo ese detalle, es una visita que merece mucho la pena por el sitio inesperado donde está, la entrada son 70 DH para foráneos paganos y la tienda de productos regionales también tiene buen nivel: tarro de 200 gms de miel bío de algarrobo 100 DH ¿pero dónde sino la vas a encontrar?

Muy cerca de Volubilis está el mausoleo de Mulay Idrís, fundador de su dinastía y del país, e importante lugar de peregrinación. Lo teníamos en la agenda por si cuadraba su visita, pero finalmente pasamos.


De camino a Volubilis


Esto es los restos de la ciudad romana de Volubilis

josealonso

Mayo 18, 2019, 23:06:05 pm #2 Ultima modificación: Mayo 19, 2019, 00:28:22 am por josealonso
Azrou, Ifran y Fez

Azrou

En nuestra ruta hacia la región de los bosques de cedros y de los macacos de barbería bordearíamos Meknes, una de las cinco ciudades imperiales y con la Medina más grande del país. También pasamos porque su visita requiere tiempo y dedicación. Después de dos horas y pico de buenas carreteras, al anochecer llegamos al camping Amazigh.

El término beréber o bereber, es peyorativo por provenir de la denominación que los romanos daban a los pueblos fronterizos a su imperio: bárbaros en Europa, bereberes en África. Como consecuencia de la primavera árabe (hace cuatro días) parece ser que se está dignificando su cultura y su lengua. No obstante, no es así como se percibe: también se sienten orgullosos del término bereber que les ha identificado durante tantos siglos. Como gracia, se pueden oír expresiones como whisky bereber para referirse al té o 4x4 bereber que son sus burros. Este es el pueblo amazigh o los imazighen.

El camping Amazigh es un capricho. Manzanos, ciruelos y otros frutales terminando de soltar los últimos pétalos de lo que fueron sus flores. Y en los huecos entre los árboles AC muy variadas y moteros con pequeñas tiendas para pasar la noche, todos ellos de camino al Erg Chebbi o en dirección al Alto Atlas (por cómo iban equipados). Aunque se utilice como parada intermedia de camino a otras latitudes, sin embargo esta comarca tiene entidad propia como para retenerte varios días. Y con lo agradable que resultó el camping, en vez de una noche hicimos tres.

Bosque de cedros e Ifrane

La primera mañana la dedicamos a completar una ruta de Wikiloc por el bosque de cedros, que incluía el Cedre Gouraud, uno de los más viejos, que se mantiene imponente en pie, después de 20 años seco y que da nombre al parque natural. Una agradable sesión de bosqueterapia bajo grandiosos ejemplares de cedros.

Por la tarde aprovechamos para visitar la ciudad de Ifrane, de estilo alpino (fundada por los franceses durante el protectorado) concebida como residencia de las clases acomodadas para las temporadas de esquí. Y su león, en recuerdo al león del Atlas, extinguido el siglo pasado: una roca en un jardín público moldeada para darle forma, y obligatoriamente fotografiada por todo visitante. Calles limpias, pavimentadas, con aceras amplias y zonas verdes y otras peatonales, donde solo se permite aparcar en los parkings señalados. De cerca, una ciudad de pasado esplendor, hoy con casas cerradas y algunas abandonadas.

De regreso al camping, todavía nos dio tiempo de acercarnos (cinco km más allá) al entorno donde están en estado salvaje los famosos monos, para hacerles unas fotos de cerca, pero sin cacahuetes que están gordos.



Los imponentes cedros


El Cedro Gouraud, muerto a los 820 años y que da nombre al Parque Natural



La ciudad de Ifran


Los monos para hacerles fotos


El camping de Azrou


La Medina de Fez

Al día siguiente, tras dos horas de camino aparcamos la furgo en la plaza Boujloud, junta a la gran puerta del mismo nombre de entrada a la Medina de Fez (también llamada Puerta Azul). Nada más bajar ya podíamos tener guía para visitar la Medina, pero nos resistimos un poco intentando ser autosuficientes con los navegadores de los móviles... Bueno, antes de encontrar la entrada se nos ofreció un guía oficial en plena discusión de que si era por aquí o por allí, y lo aceptamos. Un acierto, visitamos los siete u ocho puntos que habíamos estudiado entre mezquitas, madrassas, mausoleos, palacios, curtidurías, nos llevó  a cuatro "cooperativas de artesanos" y a un restaurante, y por la tarde un taxi para ver desde el perímetro la Medina. 550 DH bien gastados, pero recomiendo no perderse la visita a una Medina sin guía, es otra experiencia totalmente diferente.

De vuelta con tranquilidad al camping Amazigh, donde llegamos al anochecer tras un agradable viaje satisfechos por las experiencias vividas en la ciudad declarada por la Unesco patrimonio de la Humanidad, además de ciudad imperial y capital religiosa y cultural de Marruecos.


La entrada al la Medina por la puerta Azul, el zoco


En la Medina, los gremios


Madrasas, Mezquitas, calles


Más edificios religiosos


Una segunda vuelta


Panorámicas de la Medina de Fez y el parque Jnan sbil


Dejamos el camping de Azrou y nos dirigimos al Atlas

josealonso

Mayo 18, 2019, 23:06:56 pm #3 Ultima modificación: Mayo 19, 2019, 22:53:51 pm por josealonso
El Atlas, Valle del Ziz, Erg Chebbi

El Atlas

En dirección al desierto la intención es hacer escala en un camping del valle de Ziz entre Er-Rachidia y Erfoud. Los que van al Erg Chebbi con sus todoterreno, sus 4x4, sus Buguis lo hacen de un tirón para llegar en una jornada que puede ser de 7 horas. Nosotros no queríamos perdernos esa mancha alargada que se ve desde el satélite y que sobre el terreno es un oasis de palmeras a lo largo de 70 km.

A poco de dejar el camping de Azrou, al mismo ritmo que tomamos altura hacia el Atlas dejamos atrás los macizos verdes de cedros, para entrar en unos paisajes nuevos, descoloridos, sin vegetación, solo allá abajo en las lejanías por donde se adivinaba el cauce del algún río seco. Algún rebaño de ovejas con cabras y alguna vaca, perros sin dueño, corrales de ramas y con techos de plásticos, donde en invierno, seguro que habría temperaturas bajo cero y que ahora a medida que avanzaba el día y los árboles de la mañana eran un lejano recuerdo se iba caldeando el ambiente, por delante el sol palidecía tras la espesa calima a la que nos introducíamos.

Y al polvo en suspensión del cercano desierto que atenuaba la luz del sol, le acompañaba un viento que a rachas más fuertes hacía del entorno un sitio hostil e inhóspito. Esa realidad nos acompañó durante muchos kms, o al menos durante muchas horas. Pasamos por alguna ciudad en la que de reojo, en calles aledañas a la carretera, sin pavimentar y polvorientas se concurría la población en torno a puestos improvisados de venta de productos cotidianos de consumo: canales limpias de ovino o carpido, cuartos de vacuno o camello, pollos, huevos, gallinas, frutas y verduras, pescados.


Dejando atrás lo verde


La calima hacia el desierto


El Valle del Ziz

Una parada en un punto muy frecuentado para fotografiar desde la altura del desierto, el palmeral que acompaña el cauce del río Ziz. Una vista panorámica con café, restaurante, mirador y por supuesto puestos de venta de piedras del desierto. Justo antes de que la carretera comience a descender hasta que kilómetros más adelante se sitúa al mismo nivel del río.

En ese momento tomamos un desvío, y justo al otro lado del río se sitúa el camping Hakkou en Zrigate: una pequeña parcela con una tapia ancha de adobe de dos metros de altura, como todas alrededor, tal vez para resguardar su interior del viento. Pero muy bien atendida por dos hermanos amazighen, uno de los cuales hace algunos años cruzó a España en los bajos de un camión y estuvo un año trabajando en invernaderos de El Egido, hasta que la policía lo detuvo y lo devolvió (sí, muy duro el trabajo en el invernadero, pero a cambio de un sueldo... aquí no, eso decía). Muy buen trato, nos recibió con té de menta y cacahuetes, y pudimos descansar de las horas de viaje, había otras tres AC francesas.

Por la mañana dimos un paseo por el palmeral junto al camping. Entre palmeras y olivos, huertos con hortalizas y cereales, regados por acequias y canales. Por el río no corría agua, pero en sus presas había suficiente embalsada para mantener ese torrente de vida que se ve desde el satélite.

Después, nos subimos a la furgo y continuamos camino. El siguiente punto de referencia era la ciudad de Erfoud. Construida como avance por el ejército francés, como su plano es cuadriculado, decidimos salir de la vía principal y perdernos por los aledaños: literalmente, los navegadores se volvieron un poco locos y nos metieron en un bucle. Pero bueno, preguntando por Merzouga reencontramos el camino media hora después.


Momentos en Er-Rachidia


El cauce del río Ziz con su oasis


Detrás del camping, este vergel


De paso por Erfoud


Aproximándonos a Merzouga y entrada al Camping


El Desierto

Lo siguiente, hasta ver las montañas amarillas de arena, descoloridas por la suciedad del aire y con fuerte viento, fue un camino hacia lo que todo el mundo por allí iba buscando en moto, en camión, en AC: el Erg Chebbi. Más calor, más viento, más polvo en el aire, calima más densa...

A mediodía, seguro que a la peor hora si quieres una primera buena impresión, llegamos al camping Ocean des Dunes, en primera linea con vistas al Erg. Sin abrir ni puertas ni ventanas de la furgo, cominos dentro, mientras el sol se oscurecía por el polvo y la temperatura no dejaba de subir. Yo preferí descansar en Recepción mientras esperamos que la tarde avanzara lo suficiente.

Luego ya sí. El aire quedó más limpio, el sol dejó de calentar y el viento casi se detuvo: qué emoción de paseo por las dunas durante un par de horas mientras se ponía el sol. Caminar por las dunas grandes y pequeñas, observando con verdadera fruición todo alrededor para dejar en la retina esos momentos, fotografiar las innumerables caravanas de dromedarios que se dirigían con turistas hacia el interior del Erg para pasar la noche en un campamento, grupos de quads, 4x4 y buguis interrumpiendo la serena estampa que nos rodeaba... Después un paseo por el centro de Merzouga.

Con la salida del sol, captado el momento asomado a una de las claraboyas de la furgo, se inicio el segundo día en el desierto, desde el camping Ocean des Dunas de Merzouga. Poco después iniciamos la excursión contratada el día anterior en todoterreno alrededor del Erg Chebbi, que a lo largo de 50 kms en cuatro horas, pudimos conocer y disfrutar lo que nos mostró el guía: el poblado Khamlia o pueblo de los negros interpretando su música gnawa, una gran laguna con grandes bandadas de flamencos en un entorno sorprendente, asentamientos nómadas hechos con ramas y mantas, otros con construcciones de barro, poblados mineros abandonados, la frontera de Argelia en el horizonte, rocas con fósiles a la vista, y acercándonos de nuevo a Merzouga, hoteles de adobe con forma de tradicionales Kasbahs.

Ducha y comida en el camping: ensalada marroquí y pizza bereber, con agua mineral.

A continuación las fotos del desierto para que concreten mis divagaciones:



Recepción y primer contacto



Adentrándonos en el Erg



Caravanas hacia los campamentos a pasar la noche



Estas porque parecen bonitas



De regreso vemos esta vegetación: palmeras y tamarindos



Ha sido un emocionante paseo



Sale el Sol y nos vamos de excursión: laguna con agua y flamencos...



... Khamlia (Pueblo de los Negros) y jaimas de nómadas de verdad



Ensalada marroquí y Madfouna o pizza bereber. Dromedarios y Furgos esperando

josealonso

Mayo 18, 2019, 23:36:44 pm #4 Ultima modificación: Mayo 19, 2019, 23:36:37 pm por josealonso
Gargantas del Todra y del Dades


Tinerhir y el Todra

Tras unas horas de descanso, iniciamos la ruta hacia el siguiente destino, la ciudad de Tamtetoucht casi tocando la nieve del Atlas. La luz deslumbrante del desierto puro, dio paso a lo largo de la carretera a siluetas montañosas, que a contraluz del atardecer iban dibujando un contraste de paisaje y de clima. Pasamos por Rissani, ciudad imperial y origen de la dinastía que ahora gobierna el país. Pero lo espectacular empezaba al acercarnos a Tenerhir, una ciudad constituida por muchos barrios que se van acomodando durante kms. en las laderas del valle del río Todra, que ha creado un oasis de palmeras, olivos, cereales en pequeñas parcelas y productos hortofrutícolas. Construcciones totalmente mimetizadas con el paisaje de tierra ocre en contraste con el verdor de la vega del río.

El último barrio de Tinerhir se interrumpe bruscamente a los pies de la impresionante garganta del Todra. Carretera y rio van acomodándose por los estrechos pasos que dejan las inmensas paredes rocosas con una altura de varios cientos de metros. Vamos tomando altura junto al río, el sol ya se puso para nosotros al entrar en la garganta, así que no podíamos entretenernos, teníamos por delante 25 kms hasta nuestro destino y no sabíamos cuánto tiempo nos llevaría.

Finalmente llegamos al camping-hotel Badoo, aun con luz suficiente como para ver la nieve en las cumbre de las montañas próximas. Después comenzó a llover. Lo del desierto cuatro horas antes, parecía un lejano recuerdo. El hotel muy recomendable, recibimiento con té y cacahuetes, muy buenas instalaciones, un comedor con chimenea, piscina, jaimas amazinghen y un cuidado parking de grava en varias terrazas para AC.

Comenzamos la mañana dando un largo paseo por la población de Tamtetoucht. Había llovido de noche y aun caían unas gotas de vez en cuando, así que hicimos el recorrido sin salirnos de la carretera asfaltada, porque las demás calles eran de tierra, ahora convertida en barro intransitable, al menos para nosotros, los niños y niñas se dirigían despreocupados, sin chubasqueros ni paraguas al colegio.

En cuanto a la escolarización, que está generalizada en todo el país, nos llamó la atención un par de detalles: el primero que parecía que no tenían un horario regular, durante todo el día (mañana y tarde) se veían niños con mochilas dirigirse a los colegios, algo así como si estos permanecieran abiertos para cuando las circunstancias de cada niño o niña le permitieran acudir a recibir la lección, y lo segundo que los edificios de los colegios, los mejor conservados de cada ciudad, están en amplios recintos rodeados de muros pintados con vivos colores.



Transición y panorámicas de Tinerhir



A orillas del río el oasis y trepando por las laderas los barrios de Tinerhir



Las Gorges du Tohdra



Camping-Hotel Badoo y Tamtetoucht



El regreso río abajo



Ahí se queda el Todra y su Garganta


Garganta del Dades

Después nos dirigimos a la otra garganta, la del Dades, igualmente espectacular subiendo por la carretera que acompaña al río hasta llegar al parking del hotel Café-restaurant Timzzillite Chez Mohamed, donde termina el tramo de carretera que llaman La Serpiente, de los folletos de agencias de viajes o de listas de carreteras más increíbles del mundo. Ahí comimos y descansamos en un mediodía nublado y agradable. Cinco kms río arriba, llegamos a lo más cerrado de la garganta del Dades e iniciamos el camino de vuelta que nos sirvió, como en el caso del Todra para ver los desfiladeros en el otro sentido, pero ya lloviendo con ganas.



Llegando a Boumalne Dades



Por el Dades río arriba



Los Dedos de los Monos, así llaman a estas formaciones rocosas redondeadas



La fotogénica carretera y cañones próximos



Y la Garganta del Dades propiamente



josealonso

Mayo 18, 2019, 23:49:58 pm #5 Ultima modificación: Mayo 31, 2019, 17:58:21 pm por josealonso
SEGUNDA PARTE



De Ouarzazate a Marrakech


Oasis Skoura

Retomamos la carretera N10 en dirección oeste dejándonos llevar por lo que decidiera la lluvia y la tarde. Pasamos por el Valle de las Rosas cuyas poblaciones vimos tras una densa cortina de lluvia, vendedores ofreciéndonos collares de rosas, tiendas y puestos callejeros de rosas y productos derivados... Y ya cuando calculamos que el día se iba a terminar decidimos pernoctar en el camping Skuora en Skaura, donde llegamos lloviendo entre las luces del crepúsculo.

Por la mañana, un sol radiante iluminaba las montañas nevadas que nos rodeaban en la distancia por el norte y el este, y a nuestros pies este oasis en el centro de la región de las mil kasbahs. Paseamos por las calles de barro de la población esquivando los charcos que aun quedaban y distanciándonos al paso de los vehículos (aunque iban despacito para no salpicar) Se notaba que era domingo, hasta la vuelta no nos cruzamos con nadie.

Volvimos a pasar por un edificio singular que ahora ya estaba concurrido, la kasbah Amridil , donde se habían rodado películas famosas y sus torres habían estado en los billetes de 200 DN del rey anterior. Recién restaurada en su integridad nos ofrecieron visitarla con  guía, y aceptamos. Fue como un recorrido por un museo etnológico de la región, interesante.



Por el Valle de las Rosas en Kallt M'Gouna



Camping, Kasbahs y oasis en Skuora



Así es el poblado



Visita guiada a la Kasbah Amridil



La misma kasbah también desde el río


Ouarzazate

Rumbo a la capital de la provincia, Ouarzazate o la Puerta del Desierto (en nuestro caso, la de salida). Localizamos qué ver y dónde aparcar, ambas cosas en el mismo punto, así que le dedicamos sólo un par de horas a esa ciudad, la más importante desde que dejamos Fez. El parking junto a la Kasbah Taourirt cuyo patio visitamos y al otro lado de la calle el Museo del Cine al que también nos asomamos. Restaurantes, hoteles y puestos de artesanía, recuerdos, fósiles y piedras del desierto. Como en otras partes pero más exuberante.



Ouarzazate: Kasbah Taourirt, Museo del Cine y puestos de artesanía



En Ouarzazate, pero todo el país es un gran mercadillo


La N9, por el Col du Tichka 2260


Salimos de la ciudad en dirección al Col Tizi N'Tichka de 2260 m. en el Alto Atlas. Comimos y descansamos por el camino antes de comenzar a ascender para hacerlo con ganas. Hasta el col y un poco más la carretera bien y a veces muy bien, pero pronto vimos centenares de máquinas preparadas para modificar el trazado, tuvimos suerte porque al ser domingo, estaban aparcadas.

En los trabajos de mejora de la carretera, lo primero había sido quitar el asfalto, así que sobre el polvo, todo el trafico de Marrakech hacia el desierto y viceversa (nuestro caso), que no era poco. Así atravesamos las montañas, por la terrible nº 9 (decía el navegador).



Tomando aliento para subir



En las alturas del Alto Atlas



En la otra vertiente... sin asfalto



Llegada a Marrakech


josealonso

Mayo 18, 2019, 23:50:36 pm #6 Ultima modificación: Mayo 22, 2019, 23:35:51 pm por josealonso
Marrakech y La Costa Atlántica

Marrakech

A punto de ponerse el sol llegamos a las inmediaciones de Marrakech, el camping Le Relais De Marrakech está a unos 10 kms al norte, así que yendo desde el sur, recorrimos parte de la ciudad, en algunos tramos bordeando la muralla de la Medina, en hora punta de tráfico con todo tipo de vehículos, lo más abundante motos tipo vespinos. El navegador se equivocó por dos veces, pero finalmente llegamos sin mayores problemas, de noche a un camping espectacular, por lo grande y lo lleno que estaba, parcelas muy bien delimitadas con vegetación y muy poquitas disponibles. Habría decenas de AC bien acampadas como para pasar más de un día. La gente visitaba la ciudad yendo en taxi para volver por el mismo medio a la tranquilidad del camping.

Nosotros no teníamos intención de aprovechar los servicios y la tranquilidad del camping, así que al día siguiente, a primera hora cogimos rumbo a las proximidades de la Plaza Jamaa el Fnaa, al parking al lado de la mezquita Koutouvia, antecesora de la Giralda de Sevilla a la que se da un aire. Y después de acomodar bien la furgo, nos fuimos a ocupar la Plaza, casi antes de que la hubieran puesto.

Recorrer la Plaza Jamaa el Fnaa para disfrutar de su contenido no es fácil, si miras algo con interés ya eres objeto de reclamo para donaciones o compras. No digamos si intentas hacer una foto, eso ya sí que hay que tarifarlo. Pero la capacidad humana de adaptación no tiene límite: pones a tu acompañante en frente, coges la cámara o el móvil y hala!, a echarle fotos desviadas. Los puestos de zumos de frutas, los de frutos secos, los de aceitunas y encurtidos, los de flores y plantas... no esperes que, con la abstracción del visitante, se te olvide que están ahí para vender.

La, sucram (no, gracias). Da igual, en cuanto articulas una palabra ya te están ofreciendo sus productos en tu lengua materna. Mujeres sentadas junto a sillas vacantes para hacerte un tatuaje de henna, flautistas moviendo serpientes con su gancho en un cesto de esparto. Algún macaco triste, encadenado a su dueño para que te hagas una foto. Amazighen con sus trajes típicos (supongo) haciendo música con tambores y castañuelas de hierro, (las mismas de la música gnawa de Khamlia?). En fin, para venir menos documentado y asombrarse, sin más. Puestos de perfumes y aceite de Argán Bio, otros con minerales y rocas del desierto y fósiles...

Paseando entre todo este ambiente entramos, casi sin darnos cuenta a la Medina, como una prolongación de la Plaza, pero creciendo en actividad y variedad: puestos de dulces masas fritas, enormes bloques de turrón, más zumos naturales, carnicerías-casquerías con cabezas de camellos y de cabras y sus canales limpias, puestos con gallos, gallinas, huevos recién puestos y pollos pelados. Bisutería. Artesanía de todos los oficios. Imposible expresar en una crónica de aficionado toda la exuberancia del Zoco de Marrakech.

Con esa atracción mimética que ejerce sobre el visitante, insaciables ganas de seguir y seguir, calle tras calle. Después de Tetuán y Fez, perderse con ganas por esta Medina es una experiencia embriagante que te hace perder la noción del tiempo. Así, sin guía, como veteranos viajeros.

Visita al Palacio de la Bahía que está bien, su decoración es como en los palacios nazaríes de la Alhambra de Granada, pero hecho hace dos días (el siglo pasado).

Y las tumbas Saadíes: no todo tenía que ser bueno. Entramos en el recinto junto a una mezquita previo paso por taquilla para ver "lo más visitado de la ciudad" según alguna referencia (a lo mejor minube). Nos entretuvimos recorriendo el pequeño jardín unos minutos, hasta que nos dimos cuenta que la mayoría de la gente, mucha, estaba ordenada en fila, haciendo una cola que serpenteaba por todo el patio. Pues habría que colocarse en ella... que poco a poco avanzaba bajo un sol de mediodía que dentro de aquellos altos muros ya agobiaba. Bueno, pues la visita consistía en asomarse por una pequeña puerta durante unos segundos tras dos horas de espera para ver... no sé qué. Por ahí estarán las fotos.

De regreso a la furgo, compramos una refrescante piña para tomarla de aperitivo antes de comer, descansar y volver a ver cosas. Perderse por el zoco hasta llegar a la Plaza de la Especias, llena de puestos de distinta artesanía: sombreros, alfombras, cestos, sales de esencia de eucalipto, jabones de todos los aromas e infinidad de especias de todos los gustos y colores, y tomar un té de menta despacio, contemplando ese relajante espectáculo. Al ponerse el sol, entramos en en café-restaurante L'Adresse hasta la terraza de la segunda planta para contemplar como la Plaza Jamaa el Fnaa se va transformando con las luces del anochecer.

Al día siguiente hicimos un recorrido con el primer bus turístico por la ciudad moderna y los barrios del palmeral. Otro mundo opuesto, con hoteles de lujo, clubes privados, mansiones escondidas tras altos muros. Y terminar la mañana comiendo en otro de los restaurantes en la terraza de su tercera planta mirando a la Plaza.

Descansamos en la furgo y a media tarde, con algo de pena, seguimos la ruta. Lo planificado era haber visitado Marrakech por unas horas de camino a Essaouira. Pero como le dedicamos dos días enteros tuvimos acortar el camino y nos dirigimos a Oualidia a cuyo camping llegamos poco antes de ponerse el sol.




Primeras impresiones de la Plaza Jamaa el Fnaa y el Zoco de Marrakech



El palacio de la Bahía



Improvisando con la cámara



Las Tumbas Saadíes



El Parque Lalla Hasna y otra vez la Plaza



El Zoco rebosante



La Plaza de las Especias... de los sombreros, de las alfombras, de las esencias...



Té de menta y tiramisú en L'Adresse



Paseo nocturno hacia casa



El parking y desde el bus turístico



Desde el bus turístico 2



Desde el bus turístico 3



En el restaurante Argana



Llegada a la costa atlántica en Oualidia



josealonso

Mayo 19, 2019, 00:03:20 am #7 Ultima modificación: Junio 01, 2019, 00:30:40 am por josealonso
Oualidía

Llegar a la costa después de haber recorrido tantos km y sobre todo tanta variedad de paisajes es muy gratificante, pero hacerlo por Oualidía, desde el camping Laguna Park, cuando el sol se va a poner tiene un suplemento de emoción y sosiego. Allí abajo ensenadas, dunas, playa y mar y el cielo limpio con ordenadas nubes decorativas tamizando los rayos del sol...

El camping, muy agradable, con instalaciones nuevas, parcelas con todos los servicios y piscinas y habitaciones. Tras una noche muy tranquila nos trasladamos al parking junto a la playa, dando un rodeo para contemplar la extensa laguna alargada de varios km. separada del mar por una estrecha franja de tierra dedicada a cultivos de regadío.

Largo paseo por la playa, a veces de arena llana, otras en forma de altas dunas, zonas rocosas en el estrecho por donde la marea conduce el agua hacia la marisma y playas interiores de la laguna. Vendedores de pescados, moluscos y mariscos hasta en la misma playa donde lo cocinan y sirven en sus mesas... de playa. Viento, oleaje y fotos, hasta mi compañera de aventuras, que algunos días se acuerda que su móvil es también cámara de fotos. Nos fuimos a comer y al terminar el móvil-cámara no está en su bolso: Pánico!

Lo intentamos con las apps de localización, con el reloj... recorriendo las playas por donde habíamos hecho fotos mientras la marea subía y nos aislaba de la civilización. Hasta que... -¿Y si me llamas con el tuyo? (me dijo la perdedora con la lucidez de lo sencillo). Pues alguien contestó en otro idioma, y de una forma inexplicable conseguimos entendernos para quedar en un café y recuperarlo. Agradecimientos al mundo, en general.






El Océano y la Laguna en Oualidía

Casablanca

A la mañana siguiente, rumbo a Casablanca. Mejor dicho, a la gran mezquita Hassan II de Casablanca. La única que pueden visitar los no musulmanes. Bueno, hay que visitarla y aportar para su mantenimiento, su gigantismo recuerda un poco a San Pedro de Roma pero dada su época de construcción (hace 25 años) no desborda las expectativas. Dos horas con visita guiada y seguimos.



La Gran Mezquita Hassan II

Mohammedia

Elegimos esta escala porque queda a mitad de camino entre Casablanca y Rabat y poderles hacer dos fugaces visitas. En un camping de playa en medio de enormes e innumerables urbanizaciones, muchas en construcción, con muy poco encanto. Si acaso el detalle de que todo eran AC francesas con franceses jugando a la petanca a la hora de la siesta. Playas, acantilados y mucho ladrillo. La proximidad de las dos grandes ciudades ejerce en las playas de Mohammedia esta presión urbanística.


Atardecer en las playas de Mohammedia

Rabat

Al día siguiente, en poco más de una hora, tras aparcar junto al faro tenemos a nuestro alcance todo lo que pretendíamos visitar de la ciudad. Bordeando el Cementerio Musulmán de los Mártires llegamos a la gran Puerta Bab el Kebir de la Alcazaba de los Oudayas, fortificación del siglo XIII. En su interior predominan los colores blanco y azul en las paredes de sus calles que a ratos se convierten en laberínticos callejones que desembocan en una gran terraza con vistas al estuario del Bu Regreg donde poder tomar un té con pastelillos. Un poco más abajo se accede a los Jardines Andalusíes que te transportanrán a otros alcázares andaluces donde pasear bajo las frescas sombras de sus naranjos, sus fuentes y sus altos muros.


Rabat


Jardín andalusí y Kasbah Oudayas

Merdja Zerka

Por la tarde seguimos camino hacia este Parque Natural, nos lavaron la furgo en una gasolinera (que falta tenía), después de registramos en el camping, seguimos hasta el final de la carretera que termina en un aparcamiento con vistas. A sus pies la gran playa Moulay Bousselham. Un té en una terraza con una panorámica espectacular. Paseo por la playa, fotos y de regreso, ya sin sol, una vuelta por el zoco para comprar unas riquísimas fresas.

El camping, caótico en la primera impresión, pero como la propia naturaleza. No hay parcelas, no hay setos, no hay límites y los árboles no están alineados. Cada uno elige el rincón que más le gusta, según el día que tenga. Yo creo que así fue imaginado el paraíso.

Después de una tranquila noche, decidimos intentar llegar a la otra orilla del estrecho que separa el océano y la laguna. Así que preparamos los navegadores y tomamos la carretera que la circunvala. A los pocos km, siguiendo Mapas de Apple y confirmándolo con Google Maps tomamos un desvío que nos condujo irremisiblemente a la autopista en dirección sur. Bueno, recogemos el tíquet para salir cuanto antes... La primera salida estaba cerrada por obras, seguimos. La segunda salida no existía, seguimos. Hasta el primer peaje fueron 70 km, los mismos que tuvimos que hacer de vuelta. Por fin encontramos el camino correcto para nuestro destino, pero con dos horas de retraso y con la sensación de que esa maravilla de Parque Natural de Merdja Zerka nos lo había dado ya todo.

Así que decidimos continuar nuestra ruta. El viaje tocaba a su fin, solo quedaba el mediodía y la tarde del sábado 27 porque el 28 estaba reservado al camino de vuelta a casa desde el Estrecho.


Playa de Moulay Bousselham


Paseo Moulay Bousselham


El camping y alrededores de Parque Natural

Asilah

Por si podíamos aprovechar la tarde, entramos a comer y descansar a la ciudad de Asilah. Y sí, mereció mucho la pena conocer una ciudad con aire portugués y visitantes andaluces, donde los gorrillas del parking ofrecían a escondidas hachis y cerveza. Junto al puerto, donde aparcamos, encontramos una de las puertas de la ciudad histórica y en su interior un sorprendente ambiente de arte y artistas, con calles decoradas con pinturas murales sobre el fondo de paredes blancas y azules y ventanas con celosías en calles limpias, muy limpias. Como en todas las medinas, tiendas de recuerdos pero también de obras de arte, pinturas sobre lienzo o sobre piel, artesanía y tatuadoras de henna. Muy agradable.




Arte en la Medina de Asilah


El puerto de Asilah

Tanger Med

Estiramos la tarde todo lo que pudimos y finalmente tomamos rumbo a Tanger Med. A las 20 horas estaba programado un Ferry que podíamos tomar con nuestros billetes abiertos, y si no a las 12 salía otro y a las 6 otro y a las 10 otro. Así que sin estrés nos acercamos al puerto y nos colocamos a la cola a las 19 horas. Es difícil mantener la tranquilidad, pero necesario. Media hora en una cola, media hora en otra cola y media hora más en la del escáner de vehículos. Salimos de la zona de escáner y hacia el Ferry, que afortunadamente también tenía una puntualidad relajada.

Algeciras

Embarcamos sobre las 21 y dos horas y media después (por el cambio horario) llegamos al puerto de Algeciras. Nos subimos a la furgo, pasamos por un control de policía sin parar, pasamos por otro igual... y nos alejamos del puerto para encontrar un sitio tranquilo donde dormir.

Localizamos una zona para pernoctar alejada del puerto, entre un instituto de secundaria y la playa del Rinconcillo. El puerto con sus ruidos quedaban al otro lado de la bahía. También ésta fue una noche tranquila. Por la mañana, sin prisas, a casa.


Las dos últimas, Sierra Nevada desde la carretera



Itinerario de la Primera Parte:
https://goo.gl/maps/68Tf2YHkCXhYLDY6A

Itinerario de la Segunda Parte:
https://goo.gl/maps/NajVwWntzMX2WYv17

FINAL DEL VIAJE


Resumen de gastos:









HRT2003

 .palmas .palmas .palmas

Que pasada, era un viaje que tenía muchas ganas de realizar, cuando estábamos mi mujer y yo, ahora con una peque de casi 3 años, no se si atreverme.

Como lo ves? Antes no tenia el instinto de padre, de que si le pasa algo a la peque, por la atención medica,.. :-\

Muy buena crónica!!!

germang

Viaje totalmente recomendable.
Nosotros hicimos el mismo recorrido hace dos años y sin problema.
Por aportar algo, y para el que Tenga problema de espacio,No hace falta llevar agua potable ni comida desde aqui, la puedes comprar en tiendas durante el viaje.
Un saludo
Itinerario

Gudall

Lo explicas muy bien!
Gracias por la crónica.
Tenemos el viaje en mente, a ver cuando nos podemos escapar.

nico091

Fuera del contexto de tu amena y bienvenida crónica, pero relacionado con el después para un vehículo que supongo os dado bastantes alegrías, te sugiero (igual ya lo has hecho) que sustituyas los filtros y prefiltros de aire, gasoil y polen, por razones obvias... y si eres meticuloso, incluso que higienices el circuito y depósito de agua potable agregando un chorrito de lejía y la haqas recircular hasta que desagüe por completo, en evitación de probables colonizaciones bacterianas y otras no deseables que se hayan podido adherir, y que los tratamientos potabilizadores en España no prevean. 
Gracias por compartir tu experiencia, disculpa si lo consideras una intromisión y un saludo.

Tortuneta

Muchas gracias por la crónica josealonso!! Vaya currada!!  .palmas .palmas

Es un viaje que nos quedó pendiente con la T4 y que esperamos hacer algún día  8)

Me apunto también tu consejo nico091  ;)

Saludos
1- T4 Multivan 2.4D 78cv 1992
2- GV Carado Vlow 5,40 - Fiat Ducato 2.3 130cv

AlvarA

Totalmente de acuerdo en el título: una asignatura obligatoria. Nosotros fuimos justo en fin de año y nos encantó, aunque con menos tiempo tuvimos que sacrificar alguna cosa. Volveremos!

Gracias por la crónica

José María Enzo

Muchas gracias por la crónica!!!

Una pasada en relato, el desierto engancha  .baba

Saludos!!