Autor Tema: De polizones hasta Irlanda y Escocia *AÑADIDO AL INDICE*  (Leído 8456 veces)

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De polizones hasta Irlanda y Escocia *AÑADIDO AL INDICE*
« en: Enero 08, 2008, 14:07:05 pm »




Este viaje nos llevó durante 8476 km (recorridos marítimos aparte) con el viejo Renault 21 camperizado hasta la isla de Irlanda y a las Highlands de Escocia desde el 16 de junio al 11 de julio de 2003.

Nos costó (dos personas 26 días, pensión completa, extras incluídos, 4 ferries, carburante y entradas a monumentos) 3000 €. Vimos 39 ciudades y recorrimos 4 países.
 
Poco menos de un mes metidos ahí dentro. Una gozada llena de sorpresas que enseguida empezamos a contar.






1. Salamanca (E) – Iruña/Pamplona (E)

Después de despachar por la tarde del 16 de junio de 2003 con un buen amiguete que acababa de abrir un bar con zona internet para estudiantes en el barrio del campus universitario, abandonamos Salamanca tras repostar a tope en la gasolinera de El Trébol, que a la sazón era la que tenía la súper con plomo de 97 más económica.

Antes de llegar al final de la circunvalación de Vitoria/Gasteiz hay un área de servicio en la que cenamos. Luego aparcamos muy bien el coche para que pasara la noche de la forma más segura posible en un discreto ángulo del parque de La Taconera de Iruña/Pamplona, donde nos esperaba un viejo colega cuya hospitalidad aceptamos en su refugio a una manzana de la calle Estafeta.

Las bicis también estaban incluídas en el pack. Era mejor no dejarlas sobre el coche sin vigilancia.

Hay que empezar el periplo bien relajados. Hasta mañana.




2. Iruña/Pamplona (E) – Cézac (F)

Una ducha comme il faut, un desayuno rayano en la gula en la conocida cafetería Belagua, en Estafeta, y algunas compras por el centro nos despiden de la capital foral rumbo a Francia, previa parada en el área de Zuasti, por la A15, autovía de Berastegui, donde la policía autónoma estaba asistiendo una salida de la vía que nos hizo tocar madera casi como por resorte.

Las monótonas perspectivas de las rectas de las Landas nos fueron invitando a descansar y picar algo de vez en cuando entre pinares en los numerosos aparcamientos que los jalonan. El objetivo, al final, se cumplió: llegar con luz a la Gran Duna de Pylat.



O sea, sesenta millones de metros cúbicos de arena puestas por el viento en 87 hectáreas hasta alcanzar más de cien de altitud, la más elevada de Europa, que cada año se adentra unos tres metros en el pinar de las Landas. Una experiencia extenuante subir, en vez de por las escaleras de madera por donde iremos cuando volvamos con veinte años más, desde el bosque por la empinada ladera de sotavento hasta la cresta.

Todavía tenemos agujetas desde aquel día.

Que terminó un poco más tarde, después de pasear la costa de Arcachon,



reponer víveres en su E.Leclerc urbano, cenárnoslos en el área de servicio de Cestas, en la A63, disfrutar al norte de la capital del entorno en el bosque du Lac y, finalmente, dar unas panorámicas de la propia Burdeos,





esa ciudad que se empeña en imitar la grandeur de París.

Terminó concretamente en la autopista A10, en el área de descanso a la altura de Cézac, camino del norte.





3. Cézac (F) – Quimper (F)

Nos aseamos en la siguiente área de la que habíamos dormido, porque era mucho más completa. Luego almorzamos en la de Gript-sud, un poco antes de Niort, donde una panda de bichitos voladores se empeñó en hacernos la vida imposible. Es, aparte del calor, una de las cosas malas que tiene viajar en verano.

Más adelante, en el aparcamiento de Auzay, empienzan ya las mesas para comer a estar dotadas de techo. Los frentes atlánticos por aquí ya son más pertinaces.



Breve parada en Nantes para disfrutar un poco y hacer unas compras en el Carrefour de la isla. Todo lo fresco nos lo cenamos más tarde cerca de Vannes, en el área de Marzan, antes de repostar en la circunvalación oeste.

Al final, nos dormimos en una zona verde un poco apartada del área de servicio de Quimper, en plena Bretaña, aprovechando la tranquilidad de la gasolinera, que no era de las de 24 horas.




4. Quimper (F) – Rosslare (IRL)

Ese hecho (el estar un poco apartados) propició por la mañana que unos chavales que debían de estar de excursión con el instituto se pusieran a nuestro lado a echar un partidillo de fútbol en la hierba mientras el chófer reponía gasóleo, desayunaban y todo eso...  los veíamos desde la cama sin mucho entusiasmo.

Como en Francia ya es completamente normal tener una cultura camper generalizada, entendieron perfectamente lo que estábamos haciendo allí posados y, cuando el autobús empezó a pitarles porque reemprendían la marcha, unos cuantos pasaron corriendo dando voces al lado y golpecitos entre cariñosos y gamberros a nuestra carrocería diciendo

– Bonnes vacances!

Así es que fue un despertador adecuado para aprovechar bien el día desde temprano. De hecho, lo primero que hicimos es acercarnos a Brest, base francesa de submarinos nucleares, a ver el museo de la Marina



en el castillo, resto de un pasado glorioso en franca decadencia desde la destrucción del puerto y gran parte de la ciudad durante la II Guerra Mundial,





que ahora es una capital provinciana nueva, sin mucho interés, con mucho olor a sables.

En un área de las afueras con el del estiércol con que seguramente se estaban abonando los alrededores como protagonista, comimos camino del puerto de Roscoff donde adquirimos sin casi esperas un pasaje combinado turismo+dos personas con destino al puerto irlandés de Rosslare con la compañía Irish ferries.





A bordo disfrutamos de las atracciones del barco y de la siempre agradable experiencia de ver alejarse la costa del continente, de ver caer el ocaso, de cenar con una suave zozobra...  hasta que descubrimos que las butacas eran incomodísimas para dormir. Además, teníamos reciente una pésima travesía nocturna desde Málaga a Melilla en la que no pegamos ojo y acabamos con un considerable dolor de espalda.

Así es que se nos encendió la luz... ya sabéis que las grandes ideas aparecen de repente... nos miramos... y dijimos:

¿Pero nosotros no teníamos una cómoda cama de matrimonio unas cuantas cubiertas más abajo?

Así es que, contraviniendo todas las normas de seguridad y prohibiciones de permanecer en los vehículos; conscientes de que, de haber habido un golpe de mar que inundara las bodegas, hubiésemos sido las primeras galletas en ablandarse con todos los compartimentos estancos sellados; sabedores de que seguramente nuestra osadía estaría penada con una buena multa a abonar en el acto so pena de inmovilización; bueno, pues a pesar de todo, como lo prohibido atrae sin saber exactamente por qué, sin ser vistos, con la excusa preparada por si nos pillaban (diríamos que íbamos a recoger unas medicinas), conseguimos meternos en nuestra cama, cerrarlo todo y no ser descubiertos.

Bien es verdad que nuestra aventura como polizones tuvo su precio: estábamos junto a las máquinas y cada rato que pasaba oíamos ruidos sordos; además la temperatura en medio del Atlántico y de noche llegó a subir hasta 35ºC. Menudo calentón...

De tiempo en tiempo pasaba algún empleado por nuestro lado sin percatarse de nada, ni siquiera del vaho del los cristales delanteros que no eran tintados, propio de la elevada humedad, de la respiración, del ambiente enrarecido... y de todo lo demás...

Algo así como el final de esta escena de Titanic.


> Ver video


No es que fuera la mejor noche del mundo en cuanto a descanso, pero oye: mucho mejor que doblados como alcayatas en eso que llaman asientos en la sala de clase turista.

Cuando el ajetreo del resto de viajeros empezó a sentirse en el garaje a primera hora de la mañana, nos dio tiempo suficiente para atusarnos y hacer como que llegábamos, aprovechando el revuelo.






5. Rosslare (IRL) – Urlingford (IRL)

Con el beneficio de no conducir por la patilla, ganamos nada menos que cinco grados de latitud norte en unas pocas horas. Al desembarcar el marcador de países visitados se colocaba exactamente en dos docenas con la excitación añadida de que conducíamos por primera vez por la izquierda.

Lo cual no es nada traumático. En cuanto haces la primera glorieta al revés (¿o somos nosotros los que las hacemos al contrario?), y te sales de las autopistas por el carril de la izquierda, ya todo te sale automáticamente: es fácil pese a lo que pudiera parecer.

En la carretera convencional N25 que nos lleva a Wexford, de repente, los conductores que vienen de frente se detienen bruscamente aparentemente sin un porqué.

Y si no llegamos a hacer nosotros lo mismo, casi pillamos a unos peatones poco habituales.



A la entrada de una finca muy boscosa y umbría, un poco más adelante del episodio de la pata con los patitos, nos comimos todo lo que compramos en un ultramarinos de carretera usando la tapa del maletero como mesa.

Antes de entrar del todo en Dublin por la N11 pillamos un montón de obras y un atasco verdaderamente madrileño que empezaba a remitir. Por lo que nos apalancamos mientras en un área de servicio a la entrada para hacer labores de mantenimiento rutinarias durante un rato largo.

Escogimos para estacionar la puerta de un pub de barrio, no muy lejos de la catedral de San Patricio.



La verdad es que la capital de Irlanda está llena de rincones bonitos que fuimos alcanzando cómodamente con las bicis: sus pintorescos puentes, la casa de Aduanas,





el céntrico complejo universitario en donde se incardina el Trinity College...





Disfrutamos muchísimo del ambientillo. Hay que decir que es una ciudad donde básicamente no se come, sino que se bebe. Ya me entendéis. Nosotros nos metimos en el King de O'Connell y también recorrimos el Phoenix Park.

Luego por la N8 llegamos hasta una gasolinera de la cadena Texaco, en Urlingford, y en sus traseras nos acostamos tranquilamente.





(continuará)
« última modificación: Enero 16, 2008, 12:07:29 pm por Coke »

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #1 en: Enero 09, 2008, 17:03:54 pm »

6. Urlingford (IRL) – Moher (IRL)

Una visita rápida en la pequeña localidad de Cashel al castillo que lleva ahí más de ocho siglos viendo pasar los tiempos,



y una comida en el área de descanso (con gálibo limitado a 2 metros) de Fermoy,



nos entretuvieron la mañana antes de llegar a Cork, la segunda ciudad del país, que a esa hora bullía en la zona comercial, a pesar de unas feas obras que ocupaban toda la calle principal del centro (St Patrick), sin duda para acondicionarse de cara a los fastos de la Capitalidad Cultural que se iban a celebrar en 2005.



Por cierto, para todos los que tenéis ordenadores Mac, es allí justamente donde está la central logística de Apple Europa para servir los pedidos.

Se aparca muy bien en Cork. A pesar de eso, bajamos las bicis en la ribera opuesta a la estación de autobuses (Penrose Quay) y cogimos fuerzas en este café llevado por una hacendosa parejita de chicas



para recorrer los brazos que forma el río Lee



a su paso por el centro, donde destaca la fotogénica Catedral de St Fin.



También para comprobar cómo se las gasta el ayuntamiento para llevarse los vehículos mal estacionados. Con dos cojones.



Hay que decir, a colación de la señalética de tráfico, que en Irlanda se lleva mucho la serie romboidal, o sea, esas señales amarillas para todo, de diseño mejorable, que apenas se ven en el continente.



De lo último que vimos antes de abandonar Cork, fue esta curiosa funeraria que, entre su parque móvil, disponía de una amplia limousine para hacer más llevadero el último adiós a la familia del finado.



Vimos la frondosa campiña irlandesa en todo su esplendor



camino de Limerick, donde estacionamos en un cul de sac (fondo de saco, o sea, calle sin salida),



La zona está enclavada en un emplazamiento privilegiado sobre la profunda ría del Shannon,





fortificada por el Castillo del Rey Juan.



En otro rey, el de las hamburguesas de sabor estandarizado, engullimos algo de grasilla de la mala para dar calorías a los pedales.

Anduvimos, además de por lo típico del centro, un poco por los barrios, donde la vida cotidiana es más auténtica. Ves a la gente como es. No la ves comprando regalos ni haciendo papeleos en las oficinas. Bueno, en realidad, lo que vimos tampoco es cosa de todos los días... porque en una casa de planta baja había lo que parecían dos coches de la policía secreta plantados en la puerta y registrando la vivienda. Ya sabéis: rollito redada, gafas oscuras, planta de matones mirando alrededor...  Optamos por no seguir presenciando aquella escena. Nos recordaba demasiado a cosas parecidas que suceden en algunos pueblos de EH.

Aunque también lo hemos visto en Suiza, no nos extranó nada que en un país que le da con ganas al levantamiento de vidrio, haya precísamente contenedores específicos para los tres tipos de colores (marrón, verde y transparente), aparte de los demás ya conocidos (papel, plástico...).



Algo más de comida parando por la carretera N85 y alcanzamos la fachada oeste de la isla. La noche era oscura. El espectáculo de la mañana siguiente ni siquiera se adivinaba. Muy cerca de la valla protectora de los escarpados cortes de los acantilados de Moher, a un kilómetro del negocio de su aparcamiento de pago, sin más compañía que un viento cortante que ululaba a intervalos, nos acurrucamos bien calentitos.





(continuará...)
« última modificación: Enero 10, 2008, 18:35:55 pm por viano »

DesconectadoKenar

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #2 en: Enero 10, 2008, 14:42:52 pm »
Jodé Viano, no sé, igual ya te has enterado que algunos foreros están pensando ir a rezar en Semana Santa a San Patricio "in situ" (esto en latín me parece que quería decir "en Irlanda" o algo así  :roll:).

Bueno, pues yo soy uno de ellos  ;).

Qué quieres que te diga, Viano, entre lo interesante del tema (por nuestro futuro viaje), lo bien que lo cuentas (bien estructurado, bien redactado, con ese toque de humor...), el apoyo fotográfico que incluyes... me tienes aquí, esperando ansioso los nuevos capítulos, pegadito a la pantalla del PC y desatendiendo mis otras obligaciones, o sea, todas mis obligaciones. No importa, mientras no me pillen...

Bueno, quería que supieras que eres leído y querido también en este relato (además de en los de tus famosos "bricos") y que aquí tienes un fan que te lo "agradece" una burrada.

Ahí va un abrazo

Kenar y Marijose

Desconectadoviano

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #3 en: Enero 10, 2008, 15:55:45 pm »
Jodé Viano, no sé, igual ya te has enterado que algunos foreros están pensando ir a rezar en Semana Santa a San Patricio "in situ" (esto en latín me parece que quería decir "en Irlanda" o algo así 

No tenía ni idea de esa quedada in situ en Irlanda. Lo que sí tengo claro es que in situ no significa en Irlanda ni nada parecido. Significa exactamente
en el lugar de origen, en el mismo lugar, incluso en ocasiones quieto, inmóvil.




me tienes aquí, esperando ansioso los nuevos capítulos, pegadito a la pantalla del PC y desatendiendo mis otras obligaciones

No quiero yo que te pillen los jefes...  pero gracias por esas palabras tan amables.




DesconectadoKenar

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #4 en: Enero 10, 2008, 16:05:52 pm »
Aupa, Viano, lo de "in situ" era broma, que uno es "furro", pero no tanto  ;)

y lo de pillarme... no me refería a los jefes, sino a la familia, que si me ven mis hijos me dicen eso de ...jodé, aita, mira que estás "viziau"...

En el resto me ratifico, el relato es buenísimo.

Otro abrazo

Desconectadoviano

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #5 en: Enero 10, 2008, 17:15:06 pm »
Aupa, Viano, lo de "in situ" era broma

Ya me parecía a mí... pero como lo decías tan serio...   ;)

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #6 en: Enero 10, 2008, 17:18:14 pm »
Pues lo ke ha comentado Kenar,ke estamos preparando ya el viaje a Eire para la fiesta Nacional donde la Guinness abunda por cualkier lado,para la fiesta de San Patricio.
Ahora cuando tenga un hueco colgaré en el post el recorrido ke hice la vez ke estuve con un coxe alkilado unos 10-11 dias
-Follow the Potty Moviment-

Desconectadoviano

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #7 en: Enero 10, 2008, 18:27:57 pm »

7. Moher (IRL) – Maghera Cross (UK)

Al despertar a media mañana el lugar al que nos dirigimos con las bicis ya estaba atestado de coches, cámaras, poses para la posteridad, y, entre los más niñatos, bravuconadas jugando con la muerte segura de despeñarse, según zonas, más de doscientos metros de caída libre.





Como pasa en otras fotos de precipicios que aparecen en relatos de sitios parecidos, hay que decir que no reflejan ni una ínfima parte de la sensación de vértigo que se siente al asomarse a estos balcones sobre el vacío. Una corriente eléctrica hormigueante te llega hasta la punta de los dedos, te estremece de arriba a abajo... con un sudor frío que empapa las manos...

Un lugar impresionante. No hay palabras. Te sientes pequeñito frente a la inmensidad de la naturaleza.

En la gasolinera de Kinvarra (en la católica Irlanda los domingos se cierra todo) nos despacharon el pan y junto al coqueto cementerio, que comparte aparcamiento con la iglesia, nos comimos unos bocatas riquísimos como lagartijas al sol.

Cuando íbamos a aparcar en una tranquila calle de casas unifamiliares a las afueras de Galway, cerca del puerto



apareció la muy anglosajona creencia de que todo lo que está delante de tu casa también es tuyo en forma de señora ofuscada que no podía creer que, estando toda la acera vacía, aparcáramos precísamente nada menos que delante de su puerta, que por supuesto no tenía garaje ni vado permanente ni nada de nada.

Nos corrimos un poquito hacia adelante justo delante de la vivienda siguiente, que tenía pinta de estar vacía y con signos de abandono: allí donde fueres, haz lo que vieres. Por si acaso.

La High Street del sitio tenía una agradable animación y nos tuvimos que apear de las bicis para no molestar.



Recordemos: domingo por la tarde. Fuimos de acá para allá, nos pusimos tibios,



en fin, lo normal a la hora de merendar... luego algún local para apoyarse en la barra... hasta que nos apeteció seguir viaje (repostando en Ballindine) hacia un sitio más bonito todavía: Sligo.

Que no llega a veinte mil almas, pero es recogido, apacible, donde las comisarías parecen casas de enanitos (allí nos regalaron un plano turístico),



las torres castillos de Blancanieves,



y las calles canales donde el tiempo discurre pausadamente.



Nos gustó este escaparate de hogares eléctricos con brasas artificiales (el de la derecha no estaba mal por casi doscientos eurillos):



En una capilla del centro, unos niños salían de tomar por primera vez a Jesús Sacramentado, con gran parafernalia de familiares disfrazados de bien vestidos. Más o menos como hacen aquí sus correligionarios.

En el fondo, todo se ajusta a un mecanismo social para evitar el rechazo: los niños hacen la primera comunión porque también la hacen sus compañeros de clase; de adolescentes algunos frecuentan los grupos parroquiales porque se puede ligar más; y de mayores, las mujeres se casan por la iglesia para no disgustar a mamá y de paso para parecer princesas por un día. Como la Leti.

Y, claro: los maridos, si no comulgan con esta teoría, tienen que aguantarse. Porque, si no, no copulan.

Esta teoría, que me confesó hace tiempo un amigo, puede ser cierta o puede que no, pero no me neguéis que tiene su fundamento antropológico.

En la localidad de Bundoran, con un poco de hambre, no nos metimos en el restaurante chino de la travesía porque nos pilló un poco a bocajarro para tomar la decisión, así es que la cena la hicimos más adelante, por la N15, en Donegal.



Por esa estrecha franja de terreno por la que Irlanda del Norte (UK) no llega a tocar el oeste de la isla, avanzamos un poco más sin salir de la Irlanda republicana. Es la única frontera que no es marítima que tiene que defender Su Graciosa Majestad.

Luego, a la altura de Londonderry, entramos por fin en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que es como se llama oficialmente lo que todo el mundo conoce por las dos primeras palabras.

Un conflicto histórico largo y complejo atormenta de violencia a este territorio desde la división de la isla de Irlanda en 1921. Imposible de resumir, pero es algo así como una lucha eterna entre los católicos republicanos de Irlanda contra los unionistas protestantes, partidarios de que Londres siga ejerciendo su soberanía e influencia sobre este territorio que oficialmente pertenece al Reino Unido. Mezcla de política, religión e historia. Una bomba de relojería.

Así se vería por la mañana el aparcamiento donde de madrugada conseguimos llegar en medio de la lluvia, pasado Coleraine, en la A2, a la altura de Port Ballintrae, al borde del acantilado de Maghera Cross.

Adoramos dormir en los campers cuando llueve mucho. Es una gozada.






(continuará...)
« última modificación: Enero 10, 2008, 21:43:29 pm por viano »

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #8 en: Enero 10, 2008, 19:49:42 pm »


 Sigue :P jeje.

 Yo sinceramente, no me atrevería.. supongo, tengo 19 años y me queda aun un muno por descubir (eso dicen  :roll:). Que bueno el viaje... Estoy enganchado ;)
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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #9 en: Enero 10, 2008, 20:00:25 pm »
Yo sinceramente, no me atrevería.. supongo, tengo 19 años y me queda aun un muno por descubir

Yo con tu edad, como en casa se trabajaba en la RENFE y teníamos gratis el tren, ya conocía las 48 provincias españolas que tienen ferrocarril. Es cuestión de tirar palante sin miedo.




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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #10 en: Enero 10, 2008, 20:21:53 pm »
Yo con tu edad, como en casa se trabajaba en la RENFE y teníamos gratis el tren, ya conocía las 48 provincias españolas que tienen ferrocarril. Es cuestión de tirar palante sin miedo.

 Otra cosa no, pero en el año y pico que llevo disfrutando de la mayoría de edad, no he echo otra cosa que viajar por la península (sin furgo, pero viajar... algo que no sune a todos :)), pero no sé, eso de tirarse al extranjero, dormir, y demás.. uys uys.. jeje. No quería desviar el tema del post, sorry.



« última modificación: Enero 10, 2008, 23:03:09 pm por Peque »
"Si con 20 años sólo piensas en viajar, ¿que vas a hacer con 50?" "Mmm... pues no sé, ¿tener una Exclusive? .meparto

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #11 en: Enero 10, 2008, 21:44:21 pm »

8. Maghera Cross (UK) – Cairnryan (UK)

Nada más abrir los ojos, se abrió también un espectáculo panorámico ante nosotros con las ruinas del Castillo de Dunluce, el mayor vestigio medieval de toda Irlanda del Norte en este magnífico emplazamiento mirando hacia el otro lado del parking:



Hay sitios en los que te acuestas pensando que son bonitos y con la luz del sol son una castaña, y otros como éste en los que piensas que estás en un simple aparcamiento de carretera y amaneces así de gozoso.

El viento fuerte no nos impidió acercarnos hasta la curiosa formación geológica llamada Calzada de los Gigantes. Resulta que en una erupción volcánica sucedida hace 60 millones de años, se crearon por enfriamiento del basalto unas cuarenta mil columnas como éstas, la mayoría con una curiosa cristalización hexagonal (también las hay de 4, 5, 7 y 8 lados).



La formación va sumergiéndose en el mar progresivamente como si se tratara de una carretera adoquinada.





Es un lugar bien protegido, que exige dar un buen paseo hasta llegar a él desde el aparcamiento, y está bien acondicionado.

En el supermercado Safeway de Coleraine, retrocediendo un poco por la carretera A2, reponemos vacíos en nuestra intendencia. Luego, en un enlace de la nacional A26 que lleva a la capital, a la altura de Ballymena, nos paramos a comer a una hora en la que los oriundos ya estarían preparando la cena.

Cuando hubimos aparcado en uno de esos estacionamientos disuasorios que por toda Europa se han dado en llamar P+R (para que la gente deje allí el coche y tome el transporte público al centro), y que resultó ser gratuito a esa hora del atardecer, Belfast nos quedó a tiro de una con las bicis rodando por una ciudad sin apenas tráfico. Y eso que era lunes.

Reivindicaciones políticas por doquier, algunas con genio artístico...



Un encanto de lugar. Buenos locales, buen ambiente, buen humor. Gente maja la de esta urbe portuaria, abierta, tolerante, muy fresca... Nos gustó.

Y también con atracciones bonitas. Vimos, entre otras cosas, el City Hall,





la Catedral protestante



y el puerto, que es muy activo,



y donde me gustó mucho por su minimalismo esta pérgola que luego he tratado de imitar en la terraza de casa para hacer un pequeño cenador.





Por allí cerca estaban las oficinas de la naviera Stena Line.

Y, ni cortos ni perezosos, sacamos en hora valle el billete a la isla de Gran Bretaña y en un corto trayecto que duró apenas dos horas estuvimos atracados en la localidad escocesa de Stranraer, en una profunda bahía protegida del Canal del Norte.

El ferry era moderno y confortable. Tan valle era la hora que apenas íbamos cuatro gatos: todo vacío. ¿Quién viaja entre islas un lunes a las tres de la mañana?



Cuando atracamos al amanecer, su gemelo del trayecto contrario ofrecía de lejos este aspecto:



Con mucho sueño atrasado, avanzamos un poco fuera de la zona aduanera y nos dormimos a las seis de la madrugada, con esa luz norteña plomiza, en Cairnryan.





(continuará)
« última modificación: Enero 10, 2008, 22:59:01 pm por viano »

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #12 en: Enero 11, 2008, 10:09:37 am »

9. Cairnryan (UK) – Dumbarton (UK)

En la gasolinera de Girvan hacemos lo habitual (asearnos, repostar, lavar ropa y tenderla en la secadora del motor...)


 
Luego comemos tranquilamente en el área de servicio de la A77 en Symington y nos adentramos en la aglomeración de la ciudad más grande de Escocia, Glasgow.

Nos parece muy cómodo estacionar en una zona mixta industrial-residencial que encontramos en la entrada por el Sur. Exactamente en esta calle:





Anotamos en el mapa el lugar donde habíamos aparcado, pero cometemos un pequeño error...

Cámara en ristre y sillín entre las piernas, volamos por la ciudad, por sus puentes,



por sus calles peatonales,



centros comerciales, usamos el metro...

Pillamos al vuelo el coche de algún nuevo rico...



Y vimos lo que ya nos había llamado la atención en Irlanda: la gente manga los conos naranjas de las obras de carretera y los coloca en sus jardines (quizá una reivindicación orangista) o en sitios inverosímiles como éste:



Como indisciplinados españoles de pura cepa, nos saltamos los semáforos en rojo menos importantes (cuando no hay cruce antagonista, por ejemplo), pero en uno de ellos nos llevamos una buena bronca de un poli municipal.

Apesadumbrados, nos metemos a engullir aros de cebolla en el Burguer King de la estación desde donde salió el tren correo con destino a Londres, adonde nunca llegaron las 2 631 784 libras esterlinas que transportaba la noche del 6 de agosto de 1963. Lo que la Historia conoce como el Gran Atraco al tren de Glasgow.



Fue precísamente en otro semáforo en rojo, pero ferroviario, simulado alimentando la bombilla original con una batería mientras se tapaba con un guante la luz verde, donde se tuvo que detener ese tren.

Cuando el ayudante del maquinista bajó a utilizar el teléfono de poste para averiguar la causa de la detención y vió los cables cortados le empezó a oler la cosa a chamusquina y volvió a la locomotora donde ya los asaltantes lo dejaron fuera de escena.

Entonces el famoso Ronnie Biggs, el cabecilla de los ladrones, que se llevaron un chasco al no saber conducir el tren diésel que era diferente a los que habían conseguido dominar un poco familiarizándose meses antes con empleados de la compañía ferroviaria inglesa, lo que hizo fue golpear con una barra de hierro al maquinista para que recorriera media milla con el tren hasta el puente Bridego, que veis en la imagen, en la diminuta localidad de Ledburn, cerca de Mentmore.

Las coordenadas, para los amantes del dato, son:

51º53'58.12''N 0º40'36.52''W

Y el enlace directo para verlo en Google Maps, éste.



Por cierto, qué casualidad que en la foto del satélite justo estuviese pasando un tren...

Para no despertar sospechas en los demás viajeros y a la vez evitar que pudieran intervenir, lo avanzaron desenganchando sólo el furgón y la locomotora que quedaron desvinculados del resto del convoy. La gente es lista, ¿eh?

Allí vaciaron sin mucho esfuerzo, por gravedad, todas las sacas en camiones que esperaban bajo el puente, en la carretera. Se llevaron en un momento 3 484 797 €, o lo que en aquella época serían casi 580 millones de pesetas de hace 45 años. Hecha la comparativa de lo que valía entonces la vida, con ese dinero se podrían haber comprado en España unos 1 200 pisos de 100 m2 en el centro de una capital de provincia de precio medio.

Una pasta gansa. Y sin pegar un tiro.

Cuando ya nos cansamos y volvimos al coche para continuar viaje, algo empezó a no cuadrar. El lugar donde presuntamente ponía en el mapa que habíamos estacionado no coincidía. Estábamos en el barrio, pero no eran esas calles. Muy raro. Dimos vueltas y más vueltas, algunas muy largas. Y al final nos rendimos y tuvimos que preguntar a una patrulla de la policía que hacía esperas en la esquina de un parque rodeados de muchos mosquitos.

Fue gracioso porque, como no sabíamos a ciencia cierta el nombre del lugar, le enseñamos al agente la imagen de la cámara digital con la primera foto que habíamos hecho a una iglesia justo al lado del coche. Ésa fue nuestra salvación: una imagen. Enseguida nos dijeron por dónde y era en un sitio completamente distinto a los que anduvimos merodeando.

Aún hubo fuerzas para comer algo en el parque Kelvingrove, bajo el famoso museo, y alejarnos de la ciudad hasta una tranquila área de descanso en Dumbarton, al lado de una oficina de turismo de ésas que te dan la bienvenida a las ciudades.




(continuará...)


« última modificación: Enero 13, 2008, 12:13:55 pm por viano »

Desconectadomahou1979

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #13 en: Enero 11, 2008, 20:38:43 pm »
Y vimos lo que ya nos había llamado la atención en Irlanda: la gente manga los conos naranjas de las obras de carretera y los coloca en sus jardines (quizá una reivindicación orangista) o en sitios inverosímiles con éste:



gran cronica viano, como suele ser costumbre
un apunte, cuando estuve en Glasgow me fije en ese cono sobre la cabeza del general a caballo y como detrás esta la galeria de arte moderno (curioso fronton) me temo q se trata de una obra escultorica mas q de una gamberrada

Desconectadoviano

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Re: De polizones hasta Irlanda y Escocia
« Respuesta #14 en: Enero 12, 2008, 11:13:13 am »

10. Dumbarton (UK) – Nairn (UK)

En esa oficina, a media mañana, una simpática ancianita de moral victoriana, como salida de aquellas series de televisión grabadas en tonos pastel, nos informó correctísimamente sobre los atractivos de las Highlands que ahora enfilábamos, nos aconsejó castillos, horarios, curiosidades...  Allí también nos hacemos con el mapa de Michelin actualizado de IRL y UK. Así da gusto.

Camino de ellas, paramos a comer en una agradable zona de descanso rodeada de cascaditas de ensueño. Hay que decir ya, de entrada, que todo el norte de Escocia es furgoperfecto.

Al fondo, ya aparece la majestuosa silueta del Ben Nevis (1344 m)



que nos da paso a la famosa falla geológica del Glen More (la zona sombreada de amarillo), un hundimiento en anticlinal que conecta la costa noreste por Inverness con la suroeste por Fort William y que está surcada por seis lagos muy alargados y dos ríos. Como sus separaciones son pequeñas, se aprovechó en 1822 para construir el Canal de Caledonia y conectar ambos mares.





Uno de los puntos neurálgicos de la región es, por tanto, Fort William, al sur, que junto a sus colegas Fort Augustus, en el centro, y Fort George, al norte, eran plazas defensivas del canal que operaron muy bien durante las revueltas jacobitas del siglo XVIII.

Bueno, pues allí, en Fort William, pasamos a comprar al Safeway local un cargamento de chocolates y le dimos de beber su 97 octanos a nuestra sedienta máquina. Luego vinieron unos agradables paseos por las dársenas y esclusas finales del canal



donde nos cruzamos con uno de los trenes que hacen el recorrido desde allí hasta Mallaig.



A nosotros ya no nos daba tiempo según el cálculo de días que llevábamos hilvanado, pero hubiera estado interesante usar el tren turístico (llamado West Highlands Steam Train) que hace el mismo recorrido, porque es un verdadero almacén de récords.



Para abrir boca, Mallaig (1) es el mayor puerto pesquero de Escocia y tiene al lado el lago Nevis, el de menos altitud de Europa; Arisaig (2) es la estación ferroviaria más occidental de UK; el lago Morar (3) es el más profundo de Gran Bretaña y su río homónimo es también el más corto de la isla; los 21 arcos del viaducto en curva de Glenfinnan (4) lo hacen el mayor del mundo hecho en hormigón y además lo recordarán los aficionados a las pelis de Harry Potter; y el Ben Nevis (5) es la cumbre situada a mayor altitud del Reino Unido. ¿Alguien da más en sólo 84 millas?

Un poco más adelante, en el memorial de Spean Brigde, paramos a merendar. Ahí abajo se ve pequeñito el Renault 21.



Y, por fin, la leyenda nos viene al encuentro: el lago Ness. Que es una cosa como el de Sanabria, pero mucho más alargado (37 km). Decepciona un poco porque allí no hay monstruo ni nada similar, sino un peaso negocio en torno a él de quitar el hipo. Eso sí: tiene más agua dulce que todos los lagos de Gales e Inglaterra juntos y además son extraordinariamente opacas para el buceo por los arrastres que hace de las turbas cercanas.



Un último empujoncito por los tramos finales del canal



y alcanzamos el destino final del viaje: la capital de las Tierras Altas, Inverness. La Escocia en estado puro, los escaparates llenos de faldas kilt...



Está en un hermoso lugar lleno de sabor



(justo frente al castillo aparcamos),



del que carecía este supuesto bar español, especializado en ¿tapas?, y donde, haciendo honor al nombre del local, La Tortilla Asesina [sic], nos dieron una comida horrible pese a la simpatía de Juan Raúl, un apuesto camarero sudafricano que nos atendió muy bien.

Y eso que a nosotros nos gusta casi todo... 

Lo único que tenían de ibérico era el horario. Todos los demás comederos de la ciudad ya habían echado el cierre a esas alturas.



En el centro, mientras las gaviotas del cercano Mar del Norte se dejaban casi tocar entre las bicis, nos llegó la pena de emprender el regreso a casa. Habíamos llegado al punto de inflexión

No nos fue sencillo encontrar un lugar adecuado para dormir hasta que, no lejos del aeropuerto, un poco antes de Nairn, milagrosamente apareció un gran ensanchamiento, rodeado de jardines, sin casas cercanas, discreto, silencioso... parecía el fondo de un área de descanso de autopista francesa. Para no molestar en el camino de gravilla, nos colocamos un poco entre la hierba y nos entregamos al sueño. Era el sitio perfecto... pensamos.







(continuará)

« última modificación: Enero 12, 2008, 13:01:50 pm por viano »

 

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